En la aridez de la superficie
me azotan, en los ojos,
dos límites verticales de desasosiego.
Nunca acaban de acotar
hasta que punto la soledad
seguirá incordiando mi lecho nocturno.
A veces me obsequian, esos límites,
con destellos de oportunidades que
en realidad, desprecian.
Nunca, en toda mi parda existencia
he sido capaz de mantener en mis manos
ninguna de esas oportunidades.
Se desvanecen entre mis dedos
como el agua clara,
como un suspiro,
como el polvo,
como ella,
como yo.
Huele a ti en todos mis rincones,
es un aroma
pétreo,
muy frío,
casi distante;
separado de todas las cosas
que nos unían,
como el libro de Valente,
como el incienso amarillo aquél.
Huele tanto a ti
que ya casi estás presente,
agazapada,
detrás,
penumbrosa,
sola...
desde la inercia vital
desde los retratos internos
que me abordan a menudo
que pasan sin quedarse
te escribo
echándote de menos
te escribo
sabiendo de la lejanía
narcotizante de momentos
de instantes a la vez
me ataco en la sien
con ese dorado brebaje que
como la distancia
me adiestra en la técnica del sosiego
mucha suciedad en mi dentro
(demasiadas tardes en vela)
tantas espirales...
a todo esto
en mi (ya no tan parda) existencia me recreo
sabedor de que
escribiendo esto así
ahora
nada se aclara
nada se mueve del sitio
(porque ya nada
tiene lugar propio)
así
pues
echándote de menos
te escribo
Los mensajeros del rey han venido a leerme los nuevos decretos.
estamos a mitades de mayo y el cielo empieza a dejarse notar.
La poca liquidez de sus palabras me ayudan a introvertir mi mirada.
No sé si sería capaz de resistir una soledad voluntaria pero la
prefiero a la tensión de esta compañía.
Las cuerdas se están tensando con tantas toneladas por lado... si
fueran tendones ya hubieran reventado.
Los dragones han hecho mella en mis heridas, los dragones de valente
y de tantos otros...
Atrás ha quedado aquél autobús esterilizador.
No consigo olvidar el diseño de aquellas piernas, amables receptoras
de extrañas frustraciones.
Dejaré que mi voz explote y que todos se rían de mi. Entonces
acabaré de cavar, habré llegado al fondo y mi instinto pajaruno será
el de resurgir, aunque me quede en
el entresuelo.
Dos pasos
hacia nadie sabe...
Sin lastre alguno,
sin viento en contra.
Da igual
si paredes de ladrillos o si setos o verjas,
no importa todo lo rápido
que nos pasen por delante.
Da lo mismo
la sabiduría de los capaces de distinguir
si sonido,
si ruido.
Da lo mismo
mientras llegue.
Con dos ollas de barro,
con el olor a calle
de invierno profundo
con atisbo de sol.
Con la añoranza pequeña
de la infantil versión de todo.
Con el viento que me alivia la cara
y el pelo.
Con la risa dibujada
desde dentro.
Con todo esto sonrío
pero sin ti.
Puedo sonreír.
¡Que no venga la lluvia! que aguante un poco.
Dile que deje algo más de tiempo suelto, inmóvil;
para poder estar así, quieto, quedo, constante.
¡Que no venga! que mueran esas nubes
un poco más arriba, donde todos tienen ya esa costumbre adquirida.
Malditos paisajes de alquiler, lechos robados rodantes.
¡Que duerma esa luna! y que me deje en paz,
ebrio y sangrante,
con el sol relamiendo mis heridas.
No evocar! No evocar!
i guardar el record y guardar el recuerdo
i aguardar... y aguardar…
Ser capaços ser capaces
de retraure un desig, de reprimir un deseo,
de patir per voluntat de sufrir voluntariamente
i aguardar... y aguardar…
per conveniència, por conveniencia,
per convicció, por convicción
per soterrar para enterrar
o sense saber per què. O sin saber por qué.
Convençuts! Convencidos!
(ves tu a saber quan...) (vete tu a saber cuándo…)
però temorosos pero asustados
I feliços i plorant y felices y llorando
i conscients. Y conscientes.
I aguardar sense evocar Aguardar sin evocar
un olor tant enyorat un olor tan añorado
que ens quedem sense terra, que nos quedamos sin tierra,
que ens ploren els ulls, que nos lloran los ojos
que ens morim estimant. Que nos morimos amando.
Hoy Julieta sacudía a Romeo,
le gritaba,
desesperada por saber
el diagnóstico,
el resultado imparcial,
el final de esta historia
sin necesidad de ser leída.
Hoy los afines a las doctrinas viles
sonríen con el amarillo dental
de la desesperación.
Hoy es Jueves.
Esta noche el tabaco
me ha sacudido
en la sien.
Me ha ha burlado...
Mañana, quizás,
haga algo que impida que este día
deba ser recordado
Des d'aqui,
on les finestres
desvetllen pors.
Des d'on una tovallola
blanca pel terra,
em recorda els nostres matins.
Et veig...
des d'aquí,
on et recordo tant nua,
on evoco
(ja sense esperança)
que la segona matinada
fou infinita.
Des de molt a dintre,
on llançàres un àncora lleugera
que remogué espirals d'aigua,
on deixares caure
reflexos de miralls meus
Et veig...
des d'on ja no podia respirar,
des d'uns ulls que són cançó
per a tu.
Et veig i començo a saber-te.
El retrato imperturbable de una naturaleza muerta
la timidez, tan distante, de tu puño en mi puerta.
La longevidad finita de un amanecer
sin rostro que ocultar.
El abrazo esquivo, las sordas letanías,
gélidos retratos que arden entre mis yemas
gastadas de escribir, sin tocar fondo siquiera.
Leyes que invitan al desasosiego,
al adocenamiento de las especies,
al cercenamiento de las cañerías,
al reflejo impune de la luna
en las esquinas de mis estanterías.
Libros vacíos como zuecos de metacrilato.
Más allá de mi páncreas
sólo queda espacio
para el hilo musical
que acompaña un infeliz ahorcamiento
lejano de tiempo;
se presentará,
como a todos,
sin mi colaboración expresa,
sin firma ni despedida.
Es realmente precioso.
M'has tocat el tendre.